España ostenta el dudoso honor de tener la tasa de paro juvenil más alta de Europa. Las cifras de la Unión Europea son las siguientes, y pueden verse en este mapa:
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Por resumir: A la cabeza de la lista está España con un 40% de paro en la población menor de 25 años, seguidos por Letonia, Lituania y Suecia, alrededor de un 30%, y muy por encima de otras potencias Europeas como Alemania, Austria o República Checa, con tasas inferiores al 15%. Menos de la mitad que en España.
La primera pregunta que se me plantea es: ¿Es por preparación? es decir, ¿Acaso hemos formado mal a nuestros alumnos? La respuesta fácil parece un sí, pero voy a permitirme recelar de la primera intuición. En algunos de mis viajes por el mundo, he tenido la oportunidad de visitar a estudiantes Erasmus, jóvenes españoles en EEUU, algunos incluso ya trabajadores de empresas extranjeras…y todos se sentían competitivos, e incluso les parecía más fácil la formación en estos países que la formación española. Me decían que aprobar fuera era mucho más sencillo.
Entonces hay algo que no me cuadra: Si es más sencillo aprobar fuera, ¿Por qué somos menos competitivos? Espera espera que aquí tiene que haber algo más. Puede que por una vez los jóvenes españoles tengamos que dejar de echar la culpa al profesor, y pensar si realmente estudiamos para aprobar, o estudiamos para formarnos, y para aprender una profesión. Creo que a muchos se les llena la boca con Dobles titulaciones, Másters mundiales, Carreras de lo más estrambótico…pero no se plantean: ¿Qué es lo que me está enseñando a hacer todo esto?
Por eso me parece que, cuando llega el momento de coger al toro por los cuernos y demostrar en el mercado laboral que somos una de las generaciones que más tiempo ha invertido en su educación (y con menor eficiencia, añadiría yo) nos damos cuenta que realmente no hemos aprendido a hacer nada. Ah sí, a aprobar exámenes. Una pena que eso no es lo que busque el mercado en estos momentos…
Pero me parece que la cuestión no acaba ahí, por desgracia. Mi impresión es que esta generación de jóvenes españoles ha crecido en un mundo lleno de derechos, y vacío de obligaciones. Nuestros padres se esforzaron tanto para que tuviéramos las oportunidades que ellos no tuvieron que nos han transmitido una sensación irreal de que la vida es fácil. Hemos crecido en un mundo en el que nuestras decisiones no tienen consecuencias. Si se me rompe un libro, me compran otro. Si pierdo la mochila, me compran otra. Si no me gusta la comida, pues me pondrán otra. Las cosas son fáciles, no cuestan esfuerzo. Por eso, ahora hay muchos que, teniendo todas las oportunidades, lo que no quieren es aprovecharlas. No tienen obligación. En casa se está muy a gusto. Y sobre todo, los jóvenes no quieren ni oír hablar de la palabra esfuerzo.
Y esque el esfuerzo es una cosa muy fea. Consiste en disfrutar un tiempo de una sensación desagradable hasta que por fin obtienes una recompensa mayor. Normalmente el esfuerzo está asociado a las cosas más importantes de la vida: Tu familia (Si no costará esfuerzo formarla y mantenerla unida), tu formación, tu trabajo. ¿Qué es lo que ocurre ahora? Que como nos hemos acostumbrado sólo a sabores agradables (Sólo nos gusta lo redondo de la chuleta, como dice un amigo mío), pues en cuanto algo no nos gusta su primer sabor, lo dejamos. Por eso cada vez hay más familias desestructuradas, por eso cada vez los jóvenes eligen una formación más fácil, y por eso no quieren ni oír hablar de trabajar.
No obstante, sí que creo que hay una generación de jóvenes españoles que pueden revertir esta situación. Son aquellos jóvenes que sí han vivido la cultura del esfuerzo, que saben lo difícil que es hacer algo bien, pero bien de verdad y sin escurrir el bulto. Del liderazgo de estos jóvenes en la sociedad depende la salida de la crisis en la que nos encontramos inmersos. Porque si consiguen demostrar con su ejemplo que el camino es otro, que hay cosas que merecen la pena, entonces no sólo solucionaremos el problema de desempleo juvenil, sino que solucionaremos el futuro del país.
Ahora, eso sí, se necesita mucho esfuerzo.
Escrito por alvaroxperiences 

