España: ¿la juventud peor preparada de Europa?

junio 26, 2010

España ostenta el dudoso honor de tener la tasa de paro juvenil más alta de Europa. Las cifras de la Unión Europea son las siguientes, y pueden verse en este mapa:

http://www.elimparcial.es/images/uploads/europa_paro_juvenil_597x428.jpg

Por resumir: A la cabeza de la lista está España con un 40% de paro en la población menor de 25 años, seguidos por Letonia, Lituania y Suecia, alrededor de un 30%, y muy por encima de otras potencias Europeas como Alemania, Austria o República Checa, con tasas inferiores al 15%. Menos de la mitad que en España.

La primera pregunta que se me plantea es: ¿Es por preparación? es decir, ¿Acaso hemos formado mal a nuestros alumnos? La respuesta fácil parece un sí, pero voy a permitirme recelar de la primera intuición. En algunos de mis viajes por el mundo, he tenido la oportunidad de visitar a estudiantes Erasmus, jóvenes españoles en EEUU, algunos incluso ya trabajadores de empresas extranjeras…y todos se sentían competitivos, e incluso les parecía más fácil la formación en estos países que la formación española. Me decían que aprobar fuera era mucho más sencillo.

Entonces hay algo que no me cuadra: Si es más sencillo aprobar fuera, ¿Por qué somos menos competitivos? Espera espera que aquí tiene que haber algo más. Puede que por una vez los jóvenes españoles tengamos que dejar de echar la culpa al profesor, y pensar si realmente estudiamos para aprobar, o estudiamos para formarnos, y para aprender una profesión. Creo que a muchos se les llena la boca con Dobles titulaciones, Másters mundiales, Carreras de lo más estrambótico…pero no se plantean: ¿Qué es lo que me está enseñando a hacer todo esto?

Por eso me parece que, cuando llega el momento de coger al toro por los cuernos y demostrar en el mercado laboral que somos una de las generaciones que más tiempo ha invertido en su educación (y con menor eficiencia, añadiría yo) nos damos cuenta que realmente no hemos aprendido a hacer nada. Ah sí, a aprobar exámenes. Una pena que eso no es lo que busque el mercado en estos momentos…

Pero me parece que la cuestión no acaba ahí, por desgracia. Mi impresión es que esta generación de jóvenes españoles ha crecido en un mundo lleno de derechos, y vacío de obligaciones. Nuestros padres se esforzaron tanto para que tuviéramos las oportunidades que ellos no tuvieron que nos han transmitido una sensación irreal de que la vida es fácil. Hemos crecido en un mundo en el que nuestras decisiones no tienen consecuencias. Si se me rompe un libro, me compran otro. Si pierdo la mochila, me compran otra. Si no me gusta la comida, pues me pondrán otra. Las cosas son fáciles, no cuestan esfuerzo. Por eso, ahora hay muchos que, teniendo todas las oportunidades, lo que no quieren es aprovecharlas. No tienen obligación. En casa se está muy a gusto. Y sobre todo, los jóvenes no quieren ni oír hablar de la palabra esfuerzo.

Y esque el esfuerzo es una cosa muy fea. Consiste en disfrutar un tiempo de una sensación desagradable hasta que por fin obtienes una recompensa mayor. Normalmente el esfuerzo está asociado a las cosas más importantes de la vida: Tu familia (Si no costará esfuerzo formarla y mantenerla unida), tu formación, tu trabajo. ¿Qué es lo que ocurre ahora? Que como nos hemos acostumbrado sólo a sabores agradables (Sólo nos gusta lo redondo de la chuleta, como dice un amigo mío), pues en cuanto algo no nos gusta su primer sabor, lo dejamos. Por eso cada vez hay más familias desestructuradas, por eso cada vez los jóvenes eligen una formación más fácil, y por eso no quieren ni oír hablar de trabajar.

No obstante, sí que creo que hay una generación de jóvenes españoles que pueden revertir esta situación. Son aquellos jóvenes que sí han vivido la cultura del esfuerzo, que saben lo difícil que es hacer algo bien, pero bien de verdad y sin escurrir el bulto. Del liderazgo de estos jóvenes en la sociedad depende la salida de la crisis en la que nos encontramos inmersos. Porque si consiguen demostrar con su ejemplo que el camino es otro, que hay cosas que merecen la pena, entonces no sólo solucionaremos el problema de desempleo juvenil, sino que solucionaremos el futuro del país.

Ahora, eso sí, se necesita mucho esfuerzo.


Una humilde reflexión sobre la crisis en España

junio 5, 2010

Llevaba mucho tiempo oyendo decir que un país como España no era económicamente viable, y que era un milagro que siguiera en pie con tan poco amor por el sacrificio y el trabajo y tanto por el ocio y la diversión. Parece lógico que otras sociedades más trabajadoras, con menos horas de sol y mayor cultura del esfuerzo tengan mejores cifras a final de año. Se trata de recoger lo que se siembra, ¿no? Pues me permito decir que NO, que no estoy de acuerdo. Creo que nuestros males son otros, y es más, me atrevería a decir que lo expuesto anteriormente no es más que una de nuestras grandes virtudes.

Nos enfrentamos a una situación grave. Estoy de acuerdo. Pero lo que menos me asusta son las subidas de impuestos, el escandaloso aumento de las cifras de paro o las decisiones precipitadas tratando de poner parches a la situación. Lo que me preocupa es que creo que el sistema ha dejado de funcionar, y que, como cualquier instrumento, tiene un ciclo de vida dentro del cual  nos encontramos en su etapa de madurez. Y hace falta introducir cambios.

Pero no sólo hace falta cambiar cosas, sino que, como en cualquier organización que se precie, es necesario que ese cambio responda a una estrategia ideada para (realmente hacer lo que hacen todas las estrategias) explotar nuestras virtudes, que son muchas, y con ello compensar (y lo ideal es que superar) a nuestras debilidades. Teniendo siempre muy en cuenta cuál es nuestro entorno cercano y qué papel queremos jugar en el mercado global en el que actuamos. Porque no nos olvidemos, querida España, que ya no vives sóla entre preciosas playas y montañas de ensueño. Ahora la competencia puede estar a cien kilómetros o a cien mil. Y da igual. Porque ya no importa dónde se hagan los productos y servicios, sino cómo se hagan. Y si no buscamos la excelencia no aportaremos ningún valor, y por tanto, otros se llevarán nuestro mercado, nuestra economía, y, al fin y al cabo, el pan de nuestros hijos.

Busquemos, por tanto, cuáles son esas fortalezas que debemos explotar. Para eso es necesario hacer autocrítica (Algo que sabe tan mal como una medicina, pero que es necesario para superar la enfermedad) y mirar dos cosas. Qué es lo que hacemos bien y qué es lo que hacen mejor otros.  Si traemos a nuestro país aquella industria de lo que hacemos bien, y externalizamos aquello que hacemos mal (en lugar de empeñarnos en seguir haciéndolo aquí), alcanzaremos un equilibrio. Siempre, eso sí, que alcancemos esa excelencia de la que antes hablaba.

Veamos cuál es la distribución de nuestro PIB, que creo que es un indicador bastante relevante en cuanto a la aportación a la riqueza del país por sectores,  que según datos aproximados sería (En 2009, datos de la wikipedia):

Sector Primario (Agricultura, pesca, ganadería, minería) – 2,3%

Sector Secundario (Industria, construcción y energía) – 23,6%

Sector Terciario (Comercio, transporte, TIC, financiero y Turismo) – 66,7%

Como vemos, nos guste admitirlo o no, este es un país cuyo punto fuerte se localiza claramente en el Sector Terciario. Y sin menospreciar a los otros dos sectores de la sociedad, que creo que acabarán siendo residuales a no ser que jueguen un papel estratégico como pueda ser el caso de la energía, mi opinión es partidaria de que se potencie la especialización en este sector. Una de las principales enseñanzas que se sacan en una escuela de negocios es que no se puede ser bueno en todo, sino que hay que ser muy bueno en algo. Y ese algo se llama sector Terciario en nuestro país.

Visto en una pincelada muy grosera  qué es lo que hacemos bien, veamos en qué estamos gastando nuestro dinero. Haciendo referencia a los presupuestos generales del estado de este año, me permito copiar del BOE

Justicia ……………………………………………………….1.818.796,36

Defensa . ………………………………………………………7.357.062,90

Seguridad ciudadana  ……………………………………..8.872.807,37

Política exterior …………………………………………….3.547.956,46

Pensiones ………………………………………………….108.282.711,67

Otras prestaciones económicas ……………………….14.402.516,98

Servicios sociales y promoción social ……………….2.737.038,45

Fomento del empleo ………………………………………7.750.665,17

Desempleo ………………………………………………….30.974.836,28

Acceso vivienda y fomento de la edificación ………..1.498.064,74

Gestión y administración  Seguridad Social ………….6.362.289,83

Sanidad . ………………………………………………………..4.634.601,85

Educación ………………………………………………………3.092.088,26

Cultura ……………………………………………………………1.198.893,35

Agricultura, pesca y alimentación ……………………….8.959.117,58

Industria y energía ……………………………………………3.229.336,16

Comercio, turismo y PYMES ……………………………….1.511.350,60

Subvención al transporte ……………………………………1.186.167,34

Infraestructuras ……………………………………………….14.886.322,33

Investigación, desarrollo e innovación ………………….9.270.778,25

Otras actuaciones de carácter económico ………………….691.435,64

Deuda Pública …………………………………………………23.200.000,00

A primera vista, vemos que nuestros principales gastos tienen que ver con las pensiones, el desempleo y la deuda pública, cuyo importe supera todos los demás costes de todas las demás actividades sumadas. Este dato es muy importante, ya que a la hora de gastar nuestro dinero, más de la mitad no lo invertimos, sino que nos lo gastamos. Además, otra de las cifras que me ha llamado la atención es la partida destinada al Comercio, turismo y PYMES, que en el reparto del dinero del estado se lleva una octava parte de lo asignado al sector primario y un tercio de lo asignado al sector secundario. Entonces, ¿En qué estamos invirtiendo? ¿Estamos invirtiendo o estamos compensando? Creo que hasta que no cambiemos la mentalidad y realmente apostemos de verdad por crear empleo y explotar aquello en lo que somos fuertes, no conseguiremos ser competitivos. Y el tiempo corre en nuestra contra.

Y una vez hecho este análisis básico, me permito ir un poco más allá. Porque los números no lo son todo, ni mucho menos.

Detrás de las cifras, lo que en este país se barrunta no es más que una quiebra moral. Vivimos gobernados por unas instituciones en las que no creemos, dirigidas por personas que no pensamos que debieran estar donde están, votadas por personas que no saben ni a quién están eligiendo. Respetamos ¿? unas leyes que no somos capaces de hacer cumplir con autoridad y rapidez, por lo que prosperan muchas situaciones de desamparo al justo, de desprotección al honrado, de humillación a la honestidad. Carecemos de ejemplos de conducta, de referentes intelectuales y de líderes por méritos propios, pero abundan los ejemplos de éxito rápido y banal, de estilos de vida basados en burlar las reglas del juego, del fin justifica los medios, del mínimo esfuerzo. Puede que la situación del país no sea más que el fiel reflejo de la situación de una sociedad que no dió importancia a su educación, y que ahora no sabe a qué dedicarse, porque no ha aprendido a hacer nada de forma excelente.

Es necesario volver a la humildad que algún día de nuestra historia perdimos, recuperar los valores morales que hemos dejado de lado tanto tiempo, y ponernos a trabajar con un buen plan por un futuro mejor. Sólo así podremos ir por el mundo orgullosos de ser españoles.


Presentación de mi proyecto fin de carrera sobre Negocio Electrónico

enero 18, 2010

El miércoles, día 20 de Enero de 2010, a las 12.00 de la mañana, realizaré la lectura de mi proyecto fin de carrera, bajo el título de “Negocio Electrónico: caracterización, estrategias y modelos de negocio” en la Escuela Superior de Ingenieros de Telecomunicación. Era un reto. Han sido más de 5 años de trabajo, y ojalá se haga realidad.

Por si alguien le interesa la temática, adjunto la memoria del proyecto. (Tardará un poco, que pesa 20Mb)

Memoria PFC Negocio Electronico


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